La Historia de Nuestra Familia y el Tocinillo de Cielo

Hablar del Tocinillo de Cielo en Grado como parte importante de la gastronomía de la Villa, y reconocerlo como un producto referente, es hablar de la historia de nuestra familia y es hablar del Tocinillo de Cielo Tejeiro.

Los Orígenes

Las primeras referencias del tocinillo en España datan del año 1324, en el convento del Espíritu Santo, en Jerez de la Frontera, donde las monjas Clarisas lo elaboraban dando salida a las abundantes yemas de huevo que les hacían llegar las bodegas jerezanas. Así se comenzó con la elaboración de este postre, sin embargo, el tocinillo no fue conocido en Grado, hasta que la familia Tejeiro, saga de confiteros, comenzó con su elaboración varios siglos más tarde.

La historia se remonta a finales del siglo XIX, cuando Toribio Tejeiro comenzó a trabajar como mancebo en la farmacia perteneciente a la familia del insigne Valentín Andrés, quien trajo, entre otras muchas cosas, el progreso de las básculas de precisión a la villa de Grado.

Según cuenta la historia familiar, la tan cotizada fórmula del actual Tocinillo de cielo Tejeiro proviene de Cuba y pudo haber llegado a manos de Toribio durante su época en la farmacia. Este haciendo uso los elementos de medición de los que disponía, mezclando las yemas y el azúcar, y gracias a la leyenda de dicha fórmula magistral, depura la receta original del Tocinillo, logrando esta textura inigualable e inimitable que lo caracteriza y diferencia este postre de los demás, momento a partir del cual comienza a denominarse Tocinillo de cielo.

Desde entonces han transcurrido más de 100 años, en los inicios y durante muchos años, el prestigio y la fama se lograban con el boca a boca y los medios técnicos a disposición de la familia eran muy limitados, no obstante, gracias al esfuerzo de cuatro generaciones, el tocinillo de cielo Tejeiro es un postre presente y demandado en gran parte del territorio nacional.

 

Comienzos y Comercialización

El trabajo de Toribio lo continuó Pepe Tejeiro, maestro confitero y gran impulsor de la Confitería Tejeiro. Este junto a sus hijos y tras años de esfuerzo y trabajo, consiguió extender la comercialización del Tocinillo de cielo Tejeiro e inició una tradición que haría resaltar el nombre de Grado incluso fuera de nuestras fronteras.

El primer obrador de la confitería en Grado estuvo en la zona conocida como la “Mayadera”, posteriormente se abrió la primera tienda en la antigua farmacia de Óscar Rodriguez, hoy en día conocida como Farmacia Fuertes.

Tiempo después, Toribio compra el edificio de la plaza, donde se traslada el obrador y la tienda, incluso amplía el edificio original, edificando un segundo y tercer piso para que toda la familia Tejeiro viva junta. También se abre un pequeño despacho para vender pasteles junto al conocido hasta la fecha como Café Exprés.

Nuestro antepasado Pepe Tejeiro, se abastecía en la propia plaza del mercado de Grado, allí compraba a los campesinos los ingredientes que necesitaba para la elaboración de sus recetas.

Los primeros tocinillos se hacían en moldes de hojalata que eran retornables. Una mujer conocida como “La Carretona”, viajaba asiduamente a Oviedo y recogía los moldes por las casas. Después se hicieron moldes de aluminio para el tamaño individual y conforme la demanda fue creciendo se hicieron moldes desechables.

 

Años 70

En los años setenta se lanzaron los formatos actuales con doble cierre que permite su transporte con total seguridad.

En los años posteriores los hijos de Pepe Tejeiro siguieron con la confitería: Valentín en Oviedo, y Pipo en Grado, y después su hermana pequeña Mari Carmen quien continuó el legado familiar.

 

Actualidad

Actualmente somos la cuarta generación que, de forma interrumpida, y respetando la receta secreta que nos han legado nuestros antepasados, continuamos elaborando el Tocinillo del Cielo de manera artesanal en nuestro obrador de confitería.

Porque la Confitería Tejeiro es eso, un obrador de confitería que mantiene la tradición y compromiso con la historia lo cual nos limita para fabricar a mayores escalas, pero nos garantiza la calidad final del producto. Los huevos se cascan a mano, con un pincel se untan uno a uno los moldes y el caramelo, se continúa elaborando en los mismos peroles de cobre que utilizaban nuestros bisabuelos, siendo fieles a la misma receta y mismo proceso de elaboración.

El resultado es un producto de muy alta calidad que se diferencia del resto de tocinillos por su sabor contundente, textura fina y homogénea y como dice Carlos Maribona (crítico gastronómico en el periódico ABC): “sorprende su sabor artesanal y casero en un molde industrial”.

Hoy en día desde el obrador de Grado, Asturias, hacemos envíos de tocinillos de cielo a restaurantes y tiendas de toda España incluidas las islas, pero también gracias a reconocidos chefs asturianos estamos enviando tocinillos fuera de nuestras fronteras, como por ejemplo a Bélgica o Londres.